Da vergüenza. Un paseo por la calle Serreta hasta Gisbert deja muestra del abandono de multitud de inmuebles y la presencia de infectos solares. Pero el que más llama la atención es la estructura con el interior vaciado del edificio anexo a la Basílica de la Caridad. El Partido Cantonal de Cartagena denuncia el abandono institucional al Santo y Real Hospital de Caridad para la restauración de su histórica sede. Un montante de 1,5 millones de euros precisa la institución benéfica para su adecuación.
Pero todas las administraciones, Estado, Comunidad Autónoma y Ayuntamiento, miran para otro lado. Irán sus representantes, como no, el próximo Viernes de Dolores a la misa solemne de la Onza de Oro para la foto y hasta el año que viene. Las últimas ayudas llegaron de la Comunidad Autónoma (250.000 euros) y de la Autoridad Portuaria (100.000 euros) en 2023. Desde entonces, tres años de sequía absoluta de los estamentos públicos hacia la Patrona de Cartagena que mantiene su "casa" abandonada por todo el mundo.
Una de las últimas bazas al respecto consistió en la iniciativa de la Autoridad Portuaria de concurrencia al 2% Cultural del Estado que partió de la anterior presidenta, Yolanda Muñoz. Pero su dimisión un año y medio después de su propuesta, por un supuesto caso de corrupción aún judicializado, dejó esta subvención en nada. Su sucesor, Pedro Pablo Hernández, ha retomado los principales proyectos de Muñoz, comola remodelación de la carretera de Navantia o la reforma del entorno de la terminal de cruceros, pero ha olvidado esta gestión tan necesaria para la Caridad y, sobre todo, que ponga fin a la pésima imagen de los andamios junto al templo en el edificio que han utilizado decenas de miles de cartageneros cada Viernes de Dolores para el acceso a la parte superior de la iglesia.
Entre las actuaciones ya finalizadas, destaca la costosa recuperación de la cúpula, de desproporcionadas dimensiones respecto a la superficie del templo, con la revisión una a una de todas las piezas exteriores de zinc y del sistema interior de contrapesos que mantiene en pie la bóveda de casi 60 toneladas. También la puesta en valor de las vidrieras, muy costosa por el mal estado que presentaban y que ha supuesto varios miles de euros por unidad. Así como la peana del altar mayor, las pinturas de los Cuatro Santos de Manuel Wsell de Gimbarda a ambos lados del mismo, y la capilla de San José.
Hace dos años, los obreros instalaron un nuevo suelo de mármol blanco, el púlpito restaurado, un innovador sistema de megafonía mimetizado con las pilastras del altar mayor, el equipamiento audiovisual para la transmisión en directo de misas y actos de importancia, así como una nueva iluminación que destaca la imagen de la Virgen. El Santo y Real Hospital de Caridad ha invertido 2,3 millones de euros con fondos propios para la restauración de la iglesia, cuyo grueso fundamental radica en 1,8 millones de un crédito que solicitó y que paga de forma regular según el correspondiente pliego de condiciones y del que aún quedan pendientes 300.000 euros de abono.