El Partido Cantonal denuncia suciedad y desidia en los parterres y zonas verdes de Cala Cortina

La única playa urbana de Cartagena presenta además papeleras llenas, barandillas rotas y numerosos gorrillas en los dos aparcamientos de la playa

Imagen penosa. Los municipios cuidan con especial mimo las playas urbanas como escaparate para los turistas que combinan monumentos con sol y arena. No es el caso de Cartagena. El Partido Cantonal denuncia suciedad y desidia en los parterres y zonas verdes de Cala Cortina. Aunque el incivismo de muchos usuarios parece evidente, el PCAN pide al Ayuntamiento de Cartagena que mejore el servicio de limpieza de este enclave tan querido y concurrido por los cartageneros. De la misma forma, la concesionaria municipal de jardines tiene mucho trabajo porque las plantas y arbustos están secos y abandonados pese a la instalación de riego por goteo que no funciona.

Además, los fines de semana las papeleras pronto aparecen repletas y colmatadas, pretexto que lleva a los bañistas a un comportamiento poco apropiado respecto a sus desechos. Una barandilla rota en el parking superior de la playa completa una visión lamentable para los visitantes que toman un baño a escasos metros del centro de la ciudad.

Y, en especial estos últimos días, Cala Cortina ha recibido una avalancha de gorrillas de origen magrebí en sus dos aparcamientos, asfaltado y de tierra, que piden a los conductores unas monedas por el supuesto cuidado del automóvil. Según agentes de la Policía Local consultados in situ por el Partido Cantonal de Cartagena, estos improvisados guardacoches proceden de las dos últimas pateras llegadas a las costas del municipio cuyos miembros quedan en libertad casi en su totalidad ante la ausencia de antecedentes penales. Una de las formas más rápidas que les suponen algunos ingresos radica en esta actividad de difícil control policial. Con la llegada asidua de los vehículos del 092, los inmigrantes recién llegados a España huyen hacia el paseo de la playa y regresan al parking una vez que los policías abandonan el lugar. 

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