La sala municipal Dora Catarineu inaugurará el próximo 15 de julio la exposición Distrito, del artista audiovisual Salvi Vivancos, un proyecto que documenta los lugares de encuentro, convivencia y ocio de la comunidad ecuatoriana asentada en el entorno de San Javier. La muestra, comisariada por Enric Mira Pastor, podrá visitarse hasta el 27 de septiembre dentro de la programación de arte de la 31ª edición de La Mar de Músicas, festival organizado por el Ayuntamiento de Cartagena y dedicado este año a Ecuador.
Presentada originalmente en CaixaForum Barcelona dentro de Fotopres 07, Distrito regresa ahora a la Región de Murcia convertida en un valioso documento sobre uno de los capítulos más significativos de la historia reciente de la inmigración en España. Más de veinte años después de su realización, las imágenes de Vivancos trascienden el ámbito documental para convertirse en un ejercicio de memoria colectiva que dialoga plenamente con el espíritu de esta edición de La Mar de Músicas, dedicada a reconocer la aportación de la comunidad ecuatoriana a la vida cultural y social de nuestro país.
La serie toma su nombre de un amplio recinto situado a las afueras de San Javier que, tras quedar abandonado como proyecto de ocio nocturno, fue apropiado de manera espontánea por la comunidad ecuatoriana. Cada fin de semana aquel espacio se transformaba en un lugar de encuentro donde se organizaban campeonatos de fútbol y voleibol, sonaba la música, se compartían comidas y conversaciones y se mantenían vivos los vínculos con el país de origen. Sobre uno de sus edificios ondeaba una bandera ecuatoriana junto al lema "Amistad sin fronteras", símbolo de una comunidad que buscaba construir un sentimiento de pertenencia sin renunciar a su identidad.
Sin embargo, Distrito rehúye el reportaje social convencional. Salvi Vivancos decidió visitar el recinto los lunes por la mañana, cuando el bullicio había desaparecido y quienes lo llenaban de vida habían regresado a sus trabajos. Sus fotografías muestran escenarios vacíos: una nevera oxidada, unas sillas abandonadas, las huellas de una hoguera extinguida o unas canchas silenciosas. Son imágenes donde la ausencia se convierte en protagonista y donde cada objeto funciona como un vestigio de las historias que allí tuvieron lugar.
Esa decisión artística dota al proyecto de una extraordinaria fuerza poética. Lejos de representar directamente a las personas migrantes, Vivancos hace visible precisamente aquello que suele permanecer invisible: los espacios donde se construyen la comunidad, el arraigo y la memoria compartida. La exposición plantea así una reflexión sobre la pertenencia, la identidad y la capacidad de los lugares para conservar el recuerdo de quienes los habitaron.
El paso del tiempo ha multiplicado el valor de este trabajo. La crisis económica de 2008 provocó el regreso de numerosos ecuatorianos a su país y transformó profundamente la presencia de esta comunidad en la Región de Murcia. Lo que nació como un testimonio del presente se ha convertido hoy en un archivo visual de enorme valor histórico y emocional, capaz de preservar unas formas de convivencia que, en gran medida, han desaparecido.
Con la recuperación de Distrito, La Mar de Músicas continúa ampliando su mirada sobre Ecuador más allá de la música, incorporando propuestas que invitan a comprender la experiencia migratoria desde el arte contemporáneo, la memoria y la creación visual. La exposición dialoga con el resto de la programación del festival y refuerza su vocación de acercar al público la riqueza cultural del país invitado desde una perspectiva amplia y diversa. Toda la información está disponible en la web lamardemusicas.cartagena