Marco Mojica expone en La Mar de Arte Frágil Conspiración

La exposición estará abierta hasta el 31 de agosto en el Centro Cultural de Cajamurcia

Ganador del I Premio Fernando Botero está también en Cartagena, dentro de La Mar de Arte, Marco Mojica. Su obra supone un soplo de simplicidad y claridad frente a los nuevos modos de representación artística basados en las nuevas tecnologías. Aunque detrás de esa fachada, las pinturas y dibujos de este artista esconden una gran profundidad conceptual e ideológica. Su obra esta perfectamente contextualizada en el siglo XXI y el caribe latinoamericano. La posmodernidad es el eje existencial de su trabajo. Una de las prácticas artísticas propias de la posmodernidad es la apropiación de imágenes, que se rehacen y se reinterpretan desde un nuevo punto de vista. Marco Mojica hace suyas imágenes provenientes de la cultura visual imperante en nuestra sociedad, las descontextualiza y las apropia de un nuevo significado. Frágil conspiración estará expuesta en el Centro Cultural de Cajamurcia en Cartagena, del 14 al 31 de julio, donde pinturas y dibujos serán los auténticos protagonistas.

 Toda su obra deviene de una experiencia particular con el collage, de esa yuxtaposición de imágenes y de significados capaces de generar una inquietante e irónica tensión en la lectura de sus contenidos. Dentro de la etapa inicial del trabajo, las cualidades de este medio, en el que se contextualizan imágenes, le permite crear esbozos de futuras obras. Por tal razón se convirtió en un consumidor de imágenes, creando una especie de archivo personal de todo registro visual que creo tiene potencial en la ejecución de futuros trabajos. Las fuentes van desde revistas de variedad, magazines de arte, libros ilustrados, catálogos para ingenieros, archivos de Internet, videos e incluso fotocopias.

La fotografía está presente de manera indirecta: como documento de segunda mano, como el registro lejano del original a partir del cual se inicia el proceso de cada obra; obras de naturaleza irónica, cargadas de un humor que me permite desarmar y darle giros inesperados, narrativas paralelas y a veces bizarras a toda esa información que recibimos como espectadores del Arte.

En este punto resulta pertinente hacerse una pregunta: ¿Qué es ser original en el contexto del arte? Podemos definirlo de dos maneras: por un lado, como el "hacer algo que nunca otro haya hecho", que por la naturaleza de nuestros tiempos es casi que imposible llevar a cabo tal proeza; y por otro, definirlo dentro de los límites entre "el original y la copia". Este último es el que me interesa: en la posmodernidad, el artista se vale de muchos mecanismos -incluida la apropiación- para hacer más borrosos esos límites y cuestionar los fundamentos convencionales que sustentan al Arte como categoría histórica.

No se trata entonces de interpretaciones. Se trata de cómo una imagen existente, con autoría, cargada con todas las convenciones visuales y teóricas, o incluso sacralizada, puede ser subvertida y entrar en un discurso visual diferente, a favor de la ironía y el humor, con temas que muchas veces damos por incuestionables.

MARCO MOJICA

Joven pintor colombiano (Barranquilla, 1976), ganador del I Premio de Pintura Fernando Botero. Las obras de Marco Mojica suponen un soplo de simplicidad y claridad frente a los nuevos modos de representación artística basados en las nuevas tecnologías. No obstante, detrás de esa fachada, las pinturas y dibujos de este artista esconden una gran profundidad conceptual e ideológica.

La obra de Mojica aparece perfectamente contextualizada en el tiempo y el espacio, siendo estos el siglo XXI y el caribe latinoamericano. De este modo, el análisis de su obra adquiere un cariz perfectamente determinado al basarse siempre en estas dos premisas inherentes. Partiendo de estas, se debe tomar la posmodernidad como eje existencial de su trabajo.

Una de las prácticas artísticas propias de la posmodernidad es la apropiación de imágenes, que se rehacen y se reinterpretan desde un nuevo punto de vista. Marco Mojica hace suyas imágenes provenientes de la cultura visual imperante en nuestra sociedad: revistas, publicidad, ilustraciones, videos, internet…a través de las cuales crea un imaginario propio a partir del cual trabajar. Cuando estas imágenes son acumuladas y asimiladas por el artista fuera de su contexto, adquieren un nuevo tinte, que es aquel que el propio artista desea otorgarle. En el caso de Mojica, estas imágenes se cargan con una fuerte dosis de ironía, con un cierto sentido del humor que bascula entre lo inquietante y lo onírico.

En un estadio superior de análisis de la pintura de este colombiano, surge la cuestión de la distancia física y conceptual de las imágenes representadas. Las imágenes absorbidas por el artista proceden de otras obras de arte, a las que el artista solo puede acceder a través de documentación gráfica. Las imágenes "originales" están enmarcadas en un contexto diferente al de la fotografía de la que se apropia el artista, lo que supone la aparición de un triángulo entre lo representado en sí, la fotografía de lo representado, y la pintura producida por el artista. Este triángulo genera una conversación multidireccional entre los diferentes elementos que lo componen, generando preguntas del tipo: ¿cuáles son las relaciones entre las tres imágenes?, ¿cómo son entendidas cada una de ellas por separado en sus diferentes contextos?, ¿qué matices adquiere cada imagen al ser filtrada por el tamiz de una cultura que le es ajena? Y, más aún, ¿que estatus adquiere una obra de arte creada a partir de la imagen de otra obra de arte?

De esta manera, el dibujo y la pintura se convierte en meros instrumentos de representación, esto es, no son fines en sí mismos, sino que actúan como transmisores de un concepto que trasciende las fronteras de lo puramente físico.

Marco Mojica ha realizado diferentes exposiciones individuales entre las que cabe destacar las siguientes: 2004, "Marco Mojica, Pinturas + dibujos" Museo de Arte Moderno de Barranquilla. 2005, "Imágenes" galería El Museo, Bogotá.

Además, su obra ha sido distinguida con los siguientes premios: 1998, Primer Premio Salón de Agosto Proyecto Grupo Tres, Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá.1999, Mención de Honor V Salón de Arte Universitario, Bogotá. 2001, Mención de Honor, Primer Encuentro Nacional de Arte Joven, Universidad de Caldas, Manizales.2003, Segundo Premio Salón de Arte Bidimensional, Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Bogotá. 2005, Primer Premio, Premio Fernando Botero, Bogotá.

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