Adela Cortina, doctora Honoris Causa por las dos universidades públicas de la Región, ha impartido esta mañana la primera conferencia de las I Jornadas de Ética en la Universidad, en la que ha pedido "elevar el nivel moral", recordar la importancia de las virtudes y la ética deontológica, señalando que la denominada Inteligencia Artificial no puede responder a las grandes preguntas de la Humanidad.
"La IA es incapaz de definir los fines y metas que merece la pena perseguir, porque no es inteligente", ha remarcado, apuntando que la inteligencia es exclusiva de los seres humanos.
El rector de la UPCT, Mathieu Kessler, y el vicerrector de la Universidad de Murcia Christian de la Fe Rodríguez han inaugurado las Jornadas señalándolas como "un ejemplo del potencial del Campus Mare Nostrum para organizar actividades de gran calidad", ha dicho el rector de la Politécnica en referencia a la alianza entre ambas universidades.
"Ahora mismo la tecnología está en el centro de todas las miradas, de todos los debates, por todas sus posibilidades, pero también por las amenazas que supone y por los cambios tan brutales que están implicando en nuestras maneras de vivir. Y es muy importante que tengamos espacios en los que podamos reflexionar y hacernos las preguntas que nos pueden llevar a diseñar la tecnología con unos principios y unos valores que aseguren el bien común, el progreso de la sociedad sin dejar a nadie atrás y sin riesgos y peligros", ha abundado Kessler, quien también ha trasladado la solidaridad y apoyo a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario.
El tema de estas primeras Jornadas de Ética en la Universidad es la ética en la investigación, con ponencias como la del catedrático emérito de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia Jesús Conill sobre la ética de las tecnologías.
Las jornadas, coordinadas por los catedráticos de la UPCT y la Universidad de Murcia Félix Faura y Emilio Martínez, continúan esta tarde con ponencias de los catedráticos de la UPV y la UMU José Félix Lozano y María Senena Corbalán, así como del periodista científico Alberto Aguirre de Cárcer.