Compromisos formales que han quedado en nada. El Partido Cantonal de Cartagena denuncia que la alcaldesa, Noelia Arroyo, tiene aún pendientes las tres residencias de mayores que prometió en la campaña electoral de 2023. De hecho, el Gobierno local del PP ni siquiera ha licitado ninguno de los centros anunciados para La Palma, La Aljorra y Molinos Marfagones a sólo diez meses de las próximas elecciones de mayo del año que viene.
Al menos sobre el papel la que estuvo más próxima de ser una realidad fue la de la diputación palmesana. El Ayuntamiento de Cartagena anunció en el portal municipal la apertura del proceso de recepción de ofertas para la licitación del proyecto arquitectónico y la dirección de obra por un presupuesto base de 150.000 euros en diciembre de 2023. Esta cuantía procedía de una subvención de la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad. Y, desde entonces, ninguna autoridad municipal ha informado de evolución alguna en la contratación de estos trabajos cuando los plazos de presentación de propuestas acabaron sólo cuatro meses después de su exposición pública.
La construcción del edificio, que la propia Arroyo calificó como "demanda histórica de los residentes en La Palma", tendría lugar en un solar de 1.500 metros cuadrados de propiedad municipal entre las calles Antonio Serrano, La Viña y la carretera RM-311 que sirve de acceso al polígono industrial de la localidad. Según el pliego de condiciones, la nueva residencia para la tercera edad dispondría deun máximo de diecinueve habitaciones de carácter individual y doble, así como de ocho aseos.
En esta diputación de la zona norte del municipio existe un alto porcentaje de población mayor, y buena parte con importantes grados de dependencia, que requiere de estas instalaciones para la mejora de su calidad de vida, la adquisición de una mayor autonomía personal, una convivencia activa y una atención integral en todo momento de todas sus necesidades. La falta de este servicio hace que los familiares acudan a otros centros especializados lejos de sus domicilios con el consiguiente perjuicio en la conciliación familiar y laboral.
El caso de las futuras residencias de La Aljorra y Molinos Marfagones todavía es peor ya que el Ayuntamiento jamás inició el proceso administrativo de la licitación. Todo apunta a que, ante la cercanía de los comicios de la próxima primavera, las tres grandes promesas electorales de Noelia Arroyo en materia de atención social quedarán sin ejecución y disueltas como un azucarillo en el café.